- Enohrabuena, la felicito señora… o señorita. No veo aquí a todos sus hombres pero felicítelos, son realmente profesionales.
- Señorita, gracias. Es muy amable, pero creo que se equivoca. A mi también me hubiera gustado ver aquí a todos sus hombres, especialmente a alguno… felicítelos de mi parte.
- Bueno, no vamos a jugar a los jeroglíficos. Un suponer, estamos aquí para aclarar un par de concetos señorita.
- Nuestros jefes se empeñan en que nos llevemos bien así que yo haré un esfuerzo, siempre que nos diga dónde está nuestro dinero.
- Entanto encuanto nos dean lo que es nuestro, discutiremos ese conceto con el fin de discutirlo.
- Entiendo… se puede decir más alto pero no más claro.
- Mira nena, aquí hay una cuestión, el conceto es el conceto, ¿hmm?, esa es la cuestión. Por ejemplo, tú eres una mujer con estudios. Yo no ojeto nada en respetive porque soy liberal, y no soy desos que va diciendo que sois todas más putas que las gallinas… ¡aunque lo piense! Pero, ¿y el conceto?, ¿eh?, ¿eh?, ¡amiga! a los hechos me repito.
- Impresionante… yo no he pensado tanto sobre usted, lo siento.
- ¿Y el conceto? No… Dios, eso ya lo dije, ¿qué ostia pone aquí? Cago na cona… Bueno, vamos a llevarnos bien porque sino van haber ondonadas de ostias aquí, ¿eh?
- El señor Souza es respetado en todo Portugal y en su país por dos motivos: a, jamás engaña a sus socios, y be, no le gusta que le engañen.
- ¿Qué a y be? El señor Villambrosa, que es un géntelmán, me dijo que viniera a solucionar esto con pacifismo, así que: a, lo mismo que le digo una cosa le digo la otra ¿hmm?… y be… y cuidao, que igual te viene la ce.
Fragmento/diálogo do filme Airbag